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“Convergence” de Jackson Pollock, 1952

Convergence, Pollock

“Convergence”, de Jackson Pollock, 1952

Óleo sobre lienzo

Pintura de acción, Informalismo

241,9 x 399,1 cm

Albright-Knox Art Gallery , Nueva York

Jackson Pollock (1912 – 1956), que fue alumno de pintura de Thomas Hart Benton en el Art Students League de Nueva York, comenzó su carrera con obras figurativas, influenciadas, entre otros, por los muralistas mexicanos. Siempre le dio mucha importancia al cromatismo y a los valores matéricos de sus obras. A partir de 1938 empezó a interesarse por la pintura abstracta e irracional, basándose en fuentes muy dispares, como el arte de los indios norteamericanos o los trabajos de la pintora de origen ucraniano Janet Sobel (1894–1968), considerada por algunos como la precursora de la técnica del dripping. Fue un artista muy admirado, recibiendo el favor de la crítica artística del momento y firmando contratos con mecenas de la talla de Peggy Guggenheim. Durante toda su vida sufrió graves problemas de alcoholismo, aunque actualmente se  trabaja con la hipótesis de que sufría un trastorno bipolar. Se sometió a novedosas terapias psicológicas junguianas para superar su adicción y se piensa que en sus obrsa se expresan los conceptos y arquetipos de dicha corriente. Murio a los 44 años en un accidente automovilístico cuando conducía bajo los efectos del alcohol.

Pollock fue el mayor exponente de la llamada pintura de acción, una de las variantes del informalismo que defendía un arte inmediato, sin que hubiera espacio para la reflexión entre lo que pensaba el artista y la plasmación en el lienzo, en definitiva, un tipo de pintura en la que idea y resultado fueran simultáneos en el tiempo. Fue Harold Rosenberg quien acuñó el término en un artículo escrito en 1954 donde opinaba que: lo que debía estar en el lienzo no era una imagen, sino un evento. El gran momento llegó cuando se decidió a pintar ‘sólo por pintar’. El gesto del lienzo era de la liberación del valor, la estética, lo moral”.

Pollock extendía el lienzo en el suelo o en una pared y le aplicaba la técnica del dripping, que consistía en verter chorros de pintura contra la tela. El resultado era instantáneo y fruto del estado de ánimo del pintor, que podía controlar aspectos como el aspecto general de la composición, pero no detalles como el comportamiento del líquido sobre el lienzo, los regueros, salpicaduras y mezclas que se producían. Era una combinación de espontaneidad y control.

Las características de sus creaciones hacen que cuadros y dibujos que se van encontrando sean muy difíciles de autentificar como obras suyas, y a lo largo de los años han ido apareciendo muchas falsificaciones. es por eso que los especialistas deben analizar quimicamente y datar los pigmentos con los que están pintados los supuestos trabajos encontrados, y un análisis de consistencia geométrica de las salpicaduras de Pollock a nivel microscópico, para luego ser comparadas con las del hallazgo.

“Convergence”, además de ser una obra de enormes dimensiones, es una agresiva y densa explosión de colores fruto de los “chorros” de pintura efectuados por Pollock. La obra encumbró al pintor, que se sentía frustrado al saber que los espectadores intentaban buscar en el cuadro figuras o algo que se les pareciera o tuviera relación con el título “Convergence”, por lo que a partir de entonces decidió titular sus obras con un número, para que nadie pudiera buscar en ellas el más mínimo rastro de figuración o significado.

Contrasta la gran libertad de creación y estilo de Pollock con la represión y fanatismo de la época en que pinto el cuadro, en plena Guerra fría y con el Comité de Actividades Antiamericanas funcionando. También es curioso que los cuadros de Pollock fueran del agrado de la CIA, seguramente porque eran radicalmente opuestos al realismo socialista imperante en el arte de los países comunistas.

Así fue como un artista inconformista y rebelde, de carácter reservado y graves problemas de alcoholismo, por las circunstancia de la época histórica que le tocó vivir, fue patrocinado por las autoridades ultraconservadoras de su país y al mismo tiempo aclamado por la crítica artística y los intelectuales del momento.

“A visit to/a visit from/ the island” de Eric Fischl, 1983

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A visit to/a visit from/ the island

Eric Fischl, 1983

Neoexpresionismo. Bad Painting

Óleo sobre lienzo, 213,4 x 426,7 cm

Witney Museum of American Art, Nueva York

Eric Fischl es un pintor norteamericano nacido en 1948 que cultiva un tipo de pintura figurativa muy expresiva, de temática sobre todo sexual y de denuncia de los valores morales de la sociedad americana. Su estilo se integra en la denominada Bad Painting, una corriente postmoderna dentro del neoexpresionismo surgida a finales de los setenta y principios de los ochenta como respuesta al conceptualismo excesivamente intelectual imperante en toda la década de los setenta.

El cuadro está dividido en dos partes, con dos escenas de playa, la de la izquierda representa el “A visit to”, donde turistas de raza blanca disfrutan del verano en una isla, presuntamente centroamericana. La de la derecha representa “A visit from”, donde los nativos, gente de raza negra, intentan escapar de la misma isla. El mismo lugar es una tierra de diversión para unos y de angustia y muerte para otros. La obra es una de las más politizadas y comprometidas de Fischl.

El díptico es como una bofetada en la consciencia del espectador, la gente de la izquierda, entregada al ocio y placer de las vacaciones, es totalmente ajena al drama de la realidad de la paradisiaca isla. Por eso el pintor ejecuta unos contrastes radicales entre una escena y otra: sitúa a unos en una playa tranquila con aguas transparentes de color turquesa y un cielo brillante y despejado y a los otros en un mar embravecido, con un fuerte oleaje y un tiempo gris y tormentoso. En primer plano, a la izquierda una mujer blanca toma el sol relajadamente tumbada en una colchoneta, a la derecha un hombre negro yace boca abajo muerto. A la izquierda la figura vestida de blanco mira con gesto incómodo a los turistas desnudos, para ella, eso es el concepto de situación desagradable, a la derecha, otra figura vestida de blanco está totalmente desesperada viendo los cuerpos muertos a su alrededor, así miden el nivel de drama los dos mundos.

Técnicamente, Fischl le da al cuadro un aspecto como inacabado, muy característico del Bad Painting. La parte de la izquierda tiene cierto aire de cartel publicitario, bastante común en las obras del pintor, que contrasta con los tonos grises y apagados de la parte de la derecha, más similar a una imagen periodística. Parece una obra inspirada en el estilo realista de Edward Hooper, aunque con más carga sexual y emotiva. El mismo Fischl cuenta que poder pintar cuadros figurativos fue para él como una liberación, en la que podía expresar de manera directa sus sentimientos, algo más difícil de hacer con la abstracción.

“Still Life #30” de Tom Wesselman, 1963

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Pop Art, Tom Wesselman, 1963

Óleo, esmalte, pintura acrílica, collage

122 x 167,5 cm

MOMA, Nueva York

Tom Weselman (1931-2004) estudió psicología y se trasladó a Nueva York en 1956 para dedicarse a dibujar cómics. Pronto comenzó a pintar obras influenciadas por el expresionismo abstracto, pasándose en poco tiempo a la figuración. Durante su vida elaboró grandes series de obras dedicadas a aspectos de la vida cotidiana. Usó tanto la técnica del collage, como la pintura al óleo o acrílica, incluso a veces una mezcla de todo.

Después de una década de Informalismo cada vez más abstracto e incomprensible, los artistas del Pop Art decidieron llenar sus obras de objetos cotidianos, normales y vulgares, que cualquier persona pudiera reconocer y que resultaban impactantes para el espectador al verlos formar parte de una obra de arte.

“Still Life #30” es un cuadro de gran formato que nos muestra una típica cocina americana de la época con una ventana abierta con vistas a la ciudad. Todos los alimentos puestos encima de la mesa son recortes de fotos sacadas de revistas y pegados a la pintura, por el contrario, las botellas de 7up que están sobre la nevera son réplicas exactas de plástico hechas por el artista, que juega con las dos formas de presentación de objetos cotidianos presentes en el Pop Art: objetos reales tal cual o copias miméticas de los mismos. No hay que olvidar que todos los productos que ofrece la sociedad de consumo son copias fabricadas en serie, incluso las mismas personas acaban siendo copias unas de otras, por lo tanto, Wesselman se toma la licencia de fabricar también copias de lo que podría haber obtenido en la estantería de cualquier supermercado. En la ventana hay una maceta con flores de plástico pegadas, que son las más ordinarias de todas las flores y a su lado, dos naranjas pintadas al óleo que parecen sacadas de un cuadro de Cézanne y que convierten al cuadro en una mezcla de bodegón antiguo y moderno, compuesto por la tradicional pintura al óleo, los innovadores recortes y los objetos de plástico.

Todo el cuadro está ejecutado con brillantes colores separados en grandes superficies rectangulares, la nevera, la ventana, las paredes azul y roja, el lavadero y la mesa. Es un universo de productos en serie, copias y réplicas, desde la comida industrial hasta el cuadro de Picasso colgado en la pared.

Así como los informalistas intentaban representar el mundo interior, Wesselman representa con este bodegón el mundo que rodeaba a las personas de los años sesenta, dominado por la industria, el consumo y el desarrollo.

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