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San Carlo Alle Quattro Fontane

Pequeña joya del barroco romano del siglo XVII. Una síntesis de toda la creatividad artística de Borromini.

Basílica de Santa Sabina all’Aventino, Roma

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La Basílica de Santa Sabina se construyó entre los años 422 y 432 por el sacerdote Pietro d’Illiria, y está alzada en la Colina del Aventino, en Roma, en el mismo lugar donde estaba la casa de la matrona romana Sabina, canonizada posteriormente.

La peculiaridad de esta basílica es que, a principios del siglo XX, fue restaurada quitándole todos los añadidos que le habían puesto a lo largo de los siglos, y dejándola en su supuesto aspecto originario de Basílica Paleocristiana del Imperio Romano de Occidente.

Después del Edicto de Milán, el Emperador Constantino construyó templos, dando así apoyo a los cristianos, entre otras cosas. Fue entonces cuando se creo el modelo de basílica cristiana, que debía de ser un lugar cerrado capaz de albergar a un gran número de fieles, ya que la religión cristiana era de carácter congregacional. Dado que los templos romanos paganos no estaban hechos para este tipo de reuniones, se decidió que el edificio más idóneo para ello eran las basílicas romanas, se cogió el modelo de las mismas y se adaptó para el culto cristiano. Dicho modelo es el que podemos ver actualmente en santa Sabina y que paso a explicar:

Es un edificio rectangular, orientado al este, de tres naves, con la central de más anchura y altura que las laterales, cosa que se aprovechó para abrir ventanas en ella, y así dar luz y ventilar el edificio.

El techo de la nave central es adintelado, de madera, plano, y sus paredes están simplemente pintadas de blanco y son lisas, el aspecto es bastante sobrio, seguramente obligado por una religión que estaba basada en la humildad.

Las naves están separadas por dos filas de columnas de orden corintio, seguramente aprovechadas de un edificio romano anterior, sobre las columnas, y también separando las naves, hay arcos de medio punto, con una decoración geométrica. Sobre los arcos está directamente el muro de la nave central.

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Al fondo vemos el arco triunfal característico, a través del cual se accede al presbiterio, semicircular, que es la cabecera o ábside de la basílica con el altar en medio y cubierto por una bóveda, que originariamente, debió estar recubierta por un mosaico con la figura de Cristo.

El edificio está pensado, aparte de para albergar mucha gente y celebrar cultos, para que toda la atención se centre en el fondo del mismo, su forma longitudinal no es casual, se diseñó para que acercarse al presbiterio fuera como acercarse a la divinidad.

Santa Sabina se construyó siguiendo el modelo constantiniano ya realizado anteriormente en otros templos, como san Juan de Letrán o la primitiva basílica de San pedro de Roma y es un poco posterior a Santa María la Mayor, también en Roma, pero muy modificada y con muchos añadidos a lo largo de su historia, así que poder ver las simples paredes iluminadas de Santa Sabina es como adentrase en un capítulo de la historia…y una suerte.

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Renacimiento Italiano: Palacio Farnese de Roma

Palacio Farnese Roma arquitectura Italia

RENACIMIENTO ITALIANO

PALAZZO FARNESE

 

El Palacio Farnese de Roma, ocupado actualmente por la Embajada de Francia, es la síntesis del palacio romano renacentista, y ha sido muy imitado posteriormente.

Fue diseñado por Antonio da Sangallo el Joven (Florencia, 1484 – Terni, 1546), por encargo del cardenal Alessandro Farnese (Canino, 1468 – Roma, 1549), futuro papa Paulo III. La construcción empezó en el año 1514, pero fue interrumpida por el Sacco di Roma de 1527, retomándose en 1541, cuando Alessandro se convirtió en papa, con importantes modificaciones, hechas por el mismo Sangallo. El Palacio Farnese, actual Embajada de Francia, es la síntesis del palacio romano renacentista, y ha sido muy imitado posteriormente.

Los Farnese eran una poderosa e influyente familia que ostentó el Ducado de Parma entre 1545 y 1731. Fueron grandes mecenas de las artes. Entre sus miembros hay cardenales, papas y hasta reinas (Isabel de Farnesio, reina consorte de Felipe V). Alessandro adquirió unos terrenos en el centro de Roma y eligió a Sangallo como arquitecto porque en aquel momento gozaba de gran fama y prestigio profesional.

Sangallo ideó un edificio absolutamente clasicista, una fábrica imponente y magnífica, que demostrara el poder y la gloria de los Farnese. El resultado fue un cubo colosal que los romanos enseguida apodaron como el Dado Farnese. El cardenal, más que una vivienda acomodada, lo que deseaba era un palacio que dejara anonadada a toda la ciudad y solo el gran Antonio da Sangallo el Joven, profundo conocedor de los órdenes clásicos, era capaz de diseñar un edificio a la altura de sus aspiraciones, que aumentaron cuando en 1534 convirtió en papa, presionando a Sangallo para que el palacio fuera aún más espectacular y se convirtiera en la residencia digna de un Pontífice.

Las obras avanzaban muy lentamente, sobreviniendo la muerte de Sangallo en 1546, con la fachada inconclusa. Se cuenta que los más grandes artistas de Roma se pusieron a diseñar un remate de la misma y, de entre todos los proyectos, el Cardenal Farnese eligió el de Miguel Ángel (Caprese, 1475 – Roma, 1564), que remató la fachada con una enorme cornisa  y abrió una gran ventana justo encima de la entrada principal. A la muerte de Paulo III en 1549, las obras volvieron a interrumpirse, no reanudándose hasta 1565. Con los años los arquitectos fueron sucediéndose, ocupándose ya del interior del palacio y de la fachada trasera. hasta su finalización en el año 1589.

Su fachada, de 56 metros de largo. se distribuye en tres niveles realizados de ladrillos que en algunas zonas se combinan de diferentes colores formando motivos decorativos. Las esquinas son de sillares de travertino. Su puerta principal situada en el centro de la misma está rodeada de almohadillado. Las ventanas cambian según la planta: las de la planta baja son adinteladas, las de la principal tienen frontones alternos triangulares y circulares, y los de la planta superior son todos triangulares. La cornisa que remata el edificio esta decorada con los lirios representativos de la Casa Farnese.

Estamos ante una de las grandes maravillas arquitectónicas de Roma, es el palacio del Cinquecento por excelencia. Es un edificio exento que ocupa teatralmente todo un lado entero de una plaza cuadrada, como un inmenso telón de la misma. Su fachada es de una gran simetría y regularidad, representando lo que los artistas de la época pensaban que debía ser el clasicismo. Con este tipo de obras llegaron a pensar que habían creado un lenguaje universal.

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